Casi todos los días recibo al menos a un paciente en el consultorio que se sienta en la unidad dental, me voltea a ver con un poco de pena y me hace la misma pregunta: "Doctora, ¿ya estoy muy grande para ponerme brackets?". Algunos tienen 28 años, otros tienen 35, e incluso he tenido pacientes increíbles de más de 50 años que tienen la misma duda rondando por su cabeza.
Existe esta idea super arraigada en nuestra cultura de que la ortodoncia es una cosa "de adolescentes". Nos imaginamos los pasillos de una escuela secundaria llenos de niños con ligas de colores fosforescentes. Pero te voy a ser muy sincera: hoy en día, una gran parte de mis pacientes de ortodoncia son adultos. Gente con trabajos formales, con familias o simplemente personas que por fin decidieron invertir en esa sonrisa que siempre quisieron tener y que por distintas razones no pudieron alinearse los dientes cuando eran más jóvenes.
Si estás leyendo esto y tienes la espinita de querer arreglar la posición de tus dientes pero te da miedo o te sientes un poco inseguro por tu edad, quiero contarte exactamente lo que pasa cuando decides ponerte brackets o alineadores en tu etapa adulta. Vamos a platicar de las cosas buenas, de las pequeñas molestias y de todo eso que nadie te dice antes de empezar tu tratamiento.
1. Tu nivel de compromiso lo cambia todo
Lo primero que resalta de manera increíble en un paciente adulto es el nivel de disciplina. Y esto te lo digo porque como especialista noto muchísimo la diferencia. Cuando un adolescente tiene ortodoncia, usualmente son los papás los que están detrás recordando que se tienen que lavar los dientes o llevarlos arrastrando a sus citas de ajuste.
En cambio, cuando tú tienes 30 años y estás pagando tu tratamiento con tu propio esfuerzo, te vuelves el mejor paciente del mundo. Eres hiper consciente de tu higiene, no te pierdes una sola cita, sigues mis instrucciones al pie de la letra y cuidas lo que comes para no tirar ningún bracket. Esta disciplina es como oro para un ortodoncista. El resultado final casi siempre llega a tiempo y con un acabado perfecto simplemente porque hacemos un equipo increíble.
"El paciente adulto es el más comprometido del consultorio. Ustedes saben lo que quieren, valoran la inversión y cuidan su sonrisa muchísimo más de lo que imaginan. Eso hace que todo el progreso fluya de maravilla."
2. Sí, tus dientes todavía se pueden mover
Uno de los miedos más comunes es pensar que los huesos de la mandíbula ya están "soldados" y los dientes no van a ceder. Esto es falso. Biológicamente el proceso para mover un diente es el mismo a los 14 años que a los 40 años. El diente reacciona a una fuerza ligera y constante, el hueso se remodela y el diente toma una nueva posición.
A nivel clínico es cierto que el metabolismo óseo de un adulto es un poquito distinto al de una persona que está en pleno estirón de crecimiento, pero los dientes se mueven sin mayor problema. De hecho, usamos técnicas modernas y alambres super inteligentes que aplican fuerzas térmicas y continuas que hacen que tú ni siquiera notes el movimiento drástico, protegiendo tus raíces y manteniendo todo super seguro.
3. Los primeros días serán un poco raros (y molestos)
No te voy a mentir. Los primeros tres o cuatro días vas a sentir mucha rareza en toda tu boca. Es como si empezaras a usar zapatos nuevos y ajustados; tienes que caminar con ellos un rato hasta domarlos.
Tus labios van a rozar con la aparatología y vas a sentir una presión parecida a cuando masticas hielo o algo muy duro. La ventaja es que el umbral del dolor de un adulto suele ser diferente y entendemos que esa ligera presión significa que el tratamiento está funcionando. Afortunadamente la cera de ortodoncia se convertirá en tu mejor amiga esa primera semana y hoy en día existen brackets de autoligado que reducen muchísimo la fricción y el dolor tradicional que sentían nuestros primos mayores hace quince años.
4. Hay opciones super discretas
Si eres gerente, abogado, maestra o tu trabajo exige que te presentes en reuniones importantes y sientes que un bracket metálico gigante no va contigo, respira. No tienes que parecer de primero de prepa.
En el consultorio trabajamos con ortodoncia invisible y brackets estéticos:
• Brackets de zafiro: Son totalmente transparentes, se mimetizan perfecto con el color natural de tu diente y la verdad es que en una oficina o por Zoom, nadie va a notar que los traes puestos a menos que se acerquen muchísimo a ti.
• Alineadores invisibles: Son unas guardas transparentes que te cambias cada cierto tiempo. Te las puedes quitar para comer, lavarte los dientes y ponerlas de nuevo. Es lo más top que hay ahorita si buscas discreción al 100%.
5. Más que estética, estamos frenando problemas futuros
Mucha gente viene por la parte visual. Quieren la foto de su boda o el cumpleaños con los dientes derechitos. Y me encanta ayudarles con eso. Pero el secreto más grande de corregir tu mordida a los treinta o cuarenta es que estamos previniendo un daño gravísimo para tus cincuenta y sesenta.
Unos dientes amontonados no se pueden cepillar bien, lo cual genera sarro escondido y eventualmente enfermedad periodontal o pérdida de hueso. Una mordida chueca desgasta tus piezas naturales de manera desigual, rompiendo empastes o provocando que rechines los dientes por la noche (el famoso bruxismo crónico). Cuando arreglamos la posición de tus dientes a tu edad, literalmente le estás regalando veinte años extra de vida a tu sonrisa.
Date la oportunidad de tener la sonrisa que mereces
Te mereces reír sin taparte la boca en las fotos. Te mereces tener una salud bucal que no te estrese por las noches. La experiencia me ha enseñado que el único arrepentimiento que tienen los adultos al final de su tratamiento es no haber empezado antes.
Quítate la idea del "qué van a decir". Todo el mundo va a notar que te estás cuidando. Invertir en ti es de las cosas más inteligentes que puedes hacer por tu imagen y tu salud. Si andas por Metepec o cerca, las puertas del consultorio están abiertísimas. Acércate, platicamos sobre tu caso y te explico qué opciones manejamos. Tomarnos un café imaginario mientras diseñamos tu sonrisa es lo que más disfruto hacer.
¿Listo para dar el paso?
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